viernes, 30 de diciembre de 2011

Quiero respirar mi propio aire.

Déjame en paz. No importa quien seas, solo déjame en paz. Quiero vivir, quiero ser libre. No se te ocurra ponerme normas, las romperé. No me impongas tus reglas, se las encasquetaré a otro. Si quiero ir de fiesta iré de fiesta; me subiré a unos tacones de veinte centímetros y me embutiré en un vestido demasiado corto. Si quiero beber, beberé, volveré a las siete de la mañana de fiesta. Voy a ser libre de una vez por todas. ¿Por qué? Porque estoy arta de ser la niña buena, la niña de mamá que vuelve de fierta a las once, que no bebe, que saca buenas notas y a la que nadie toma en serio. La niña perfecta está arta de que nadie valore sus esfuerzos. ¿Para que esforzarse si a nadie le importa? Soy la única persona que va a estar a mi lado siempre, así que aré lo que me apezca, cuando me apetezca, porque me apetezca, con quien me apetezca y porque me apetezca. Y no se te ocurra impedirmelo.

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